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Turismo

Belém de Pará: sus aromas, sabores y misterios

 

El verde abraza la capital paraense, bañada por la Bahía de Guajará. Inmensa, señora de sí misma, Belém nos invita a pasear por sus calles adornadas con sus famosos túneles de árboles, que le dan el nombre de Ciudad de las Mangueras.
Bautizada por los portugueses como Feliz Lusitania, y llamada también Santa María de Belém do Grão-Pará, Belém es una ciudad de gente hospitalaria y de belleza única. Es puerta de entrada a la región amazónica y visita obligada para quien desea conocer el norte de Brasil.
Fue fundada por Francisco Caldeira Castelo Branco el 12 de enero de 1616, época en la que fue construido, en el cruce de los ríos Pará y Guamá, el Forte do Presepio, el cual servía para resguardar la región de los intereses de holandeses, españoles e ingleses que buscaban las riquezas de la Amazonia. Recientemente el Forte fue rehabilitado por el Gobierno del Estado, y es uno de los lugares de mayor atractivo turístico que nadie puede dejar de visitar.
La posición geográfica de la capital de Pará en el mercado regional es fuente de oportunidad y desarrollo para los negocios. Belém, es también la puerta de salida brasileña hacia el corredor de integración con la Guiana y el Caribe. A esta evidente ventaja geográfica se suman sus bellezas naturales y el valor incuestionable de su patrimonio cultural que son responsables del importante distintivo que tiene esta ciudad frente al resto de las capitales del país.
En la actualidad, esta metrópoli tiene cerca de 1,5 millones de habitantes y cuenta con una completa infraestructura turística. Posee innumerables muestras de arquitectura del siglo XVII - firmadas por el arquitecto italiano Antonio Giuseppe Landi - que mezclan el estilo barroco con el barroco jesuita del aquel siglo, lo cual aporta un encanto especial a la ciudad .
Al llegar por vía aérea, el turista desciende en el Aeropuerto Internacional de Val-de-Cans, uno de los más modernos del país que es puerta de entrada a la Amazonia Oriental. La vía de acceso de la ciudad al aeropuerto es la avenida Julio César, nombrada así como un justo homenaje al precursor paraense de la aviación, quien sobresalió por el invento de la manipulación de globos.
Belém es una ciudad llena de colores, olores y sabores que pueden ser percibidos en cada una de sus esquinas. En las calles, se pueden ver pequeños negocios ambulantes en los que se vende tacacá , y otros en los que se vende açaí - éstos se distinguen fácilmente porque muestran pequeñas banderas rojas en sus fachadas que anuncian que allí se vende una de las bebidas más ricas de Pará. Así mismo, los mangos que caen de los árboles están al alcance de los habitantes y visitantes como un generoso regalo de la naturaleza.
En Belém, se pueden encontrar muchas de las especialidades de la cocina típica brasileña producto de la pródiga naturaleza, de la colonización portuguesa y de la herencia indígena y africana. Este mestizaje cultural y racial también se puede observar en la artesanía y en el folclore.
El segundo domingo del mes de octubre, Belém es escenario de la mayor procesión católica del país, el Cirio de Nuestra Señora de Nazaré. Durante ese día, una atmósfera de fe y emoción inunda la ciudad.
Fue en Belém, donde también surgió en 1835 uno de los movimientos político-sociales más auténticos y de mayor alcance popular en la historia de Brasil, la Cabanagem.

 



Hangar/Centro de Convenções da Amazônia
Casa das 11 Janelas
Palacete Bolonha


Praça Batista Campos
Círio Fluvial
Estação das Docas






Theatro da Paz

 

Fotos: Paratur - Companhia Paraense de Turismo